lunes, 3 de septiembre de 2007

Bares, qué lugares

BLANCA SÁNCHEZ
Escribir, veinte años después, una mañana gris, sobre los bares de la Movida Madrileña es, no sólo una tarea ardua sino casi una falacia. ¿Cómo transmitir aquélla ebullición que nos llevaba del Escalón (Chamartín) a El Sol (Jardines, 3); de El Sol al O´Clock y nuevamente al Teide?. ¿Qué tenían aquellos locales que nos atraían de aquél modo? ¿Qué había en La Vaquería para ir a las nueve de la noche, volver a la una y terminar en El Sol?. Creo que era la música. La música y el público. Ya no eran las boîtes de nuit donde se intentaba canalizar el líbido haciéndose arrumacos; eran lugares de encuentros, charlas y risas.
Se podría hablar de La Bobia, El Malacatín (bar de legionarios también en El Rastro, donde la tortilla de patata y pimientos nos encantaba), el Carolina (tan agradable por sus dimensiones que, apesar de ellas, nos ofrecía intimidad, el Teide, el O´Clock, el Ras, el Escalón ... pero el local de la Movida por excelencia fue El Sol. El Sol y la personalidad incuestionable de Antonio Gastón, su savoir faire y cordialidad.
El diseño de El Sol fue un gran acierto. Esa escalera que nos permitía bajar elegantemente mirándonos en un espejo. Aquella primera barra donde los más bebedores se apalancaban; la mesa, reservada para Antonio y sus amigos; los balconcillos donde todos nos agrupábamos y desde donde podíamos ver los conciertos en aquel miniescenario tan casero, donde actuaban los grupos amigos, las gradas donde nos observábamos los unos a los otros, ese aire decontracté y pasotilla que impregnaba todo. Por último, aquellas actuaciones de última hora del mismísimo Gastón, imitando a Juanita Reina y utilizando las cortinas rojas como único elemento escenográfico.
El Rock Ola fue también un lugar emblemático. Aunque no tenía unas enormes dimensiones (como el MM) sí había una sensación de tantos recovecos que nos permitía imaginarnos miles de situaciones y otros cientos de personajes. Tal vez fue eso: la imaginación e ilusión lo que nos hacía apalancarnos en aquéllos lugares tan diversos.
EL PAÍS, lunes 27 de nioviembre de 2006

Correos recuerda el 25 aniversario de la Movida Madrileña con la emisión de un sello conmemorativo

MADRID, 13/04/2007 (EUROPA PRESS)

El Presidente de Correos, José Damián Santiago Martín, presentó hoy el sello que esta entidad ha puesto en circulación dedicado a conmemorar el 25 Aniversario de la Movida Madrileña, y en el que uno de los bandos de Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid cuando la Movida alcanzó su eclosión, será el protagonista.

En el acto también intervinieron Moncho Alpuente, periodista, escritor y músico, y Fernando Martín, crítico y músico, representando a los protagonistas del movimiento artístico, algunos de ellos asistentes a la presentación.

Este sello del 25 Aniversario de la Movida Madrileña forma parte de la serie filatélica Efemérides y su valor postal es el del franqueo de una carta o tarjeta postal nacional. Para enmarcar el sello, Correos ha emitido una hoja bloque en la que además de la reproducción del fragmento de uno de los bandos de Tierno Galván, se incluirá un dibujo del oso y el madroño, símbolos de la capital española.

El sello ha sido impreso por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en huecograbado, en papel estucado, engomado y fosforescente. Su formato es de 40,9 x 28,8 mm (horizontal), y el de la hoja bloque de 79,2 x 105,6 mm (vertical). Tiene un valor postal de 0,30 euros y una tirada de 500.000 hojas bloque.

Más información: http://www.correos.es/comun/filatelia/2007/0450_07-seleccionaSello.asp?IdSello=2042007

domingo, 2 de septiembre de 2007

Los "friquis" de la Movida

LA OTRA TRANSICIÓN por Lluis Fernández

El 25 de mayo de 1977, en plena Transición democrática, se estrenó "La grerra de las galaxias". La película de Lucas creó una conmoción mayor que "Lo que el viento se llevó". Treinta años después, ese día sería mítico para generaciones que ni siquiera habían nacido entonces y se conmemoraría como "El día del orgullo friqui", a imitación de los encuentros de "trekies", los fans de "Star TreK". Puestos a fantasear, el lado cutre de la Fuerza serían los friquis, seres atrapados en una dimensión oscura.

Desde los 60, un friqui es la variante contracultural de jipi, y a finales de los 70 todavía conservaba una "estática" tan espantosa como la de los pioneros de los 60: ropa gastada, pelos grasientos, barbas mugrientas y chirucas de piel vuelta.

El modelo anarco pasota a imitar era Frank Zappa, cuyos objetivos vitales eran cambiar el mundo, derrocar al perverso sistema capitalista y la alienante sociedad de consumo mediante masivas dosis de sexo, drogas y rockanroll. Hay que reconocer que el programa político, sacado de "Rocky Horror Picture Show", quizá pecara de ambicioso.

Nadie sabía entonces que, originalmente, los friquis eran una especie de secta de fanáticos de la película "Freaks" (1932), que se reunían anualmente para comentar esa insólita película de Tod Browning rodada con enanos y seres deformes de un circo.

Con rulos y pantuflas

A imitación de John Waters y Divine, los arquetipos friquis de la Transición fueron Nazario y Ocaña en Barcelona y Almodóvar y Fanny McNamara en Madrid. Todos ellos hicieron de su vida pública un espectáculo friquigay, ya fuera en las Ramblas barcelonesas, disfrazados de andaluzas y clavariesas barbudas, o actuando en RockOla como una sex-symbol y un ama de casa con rulos, pantuflas y boatiné. Poco o nada tiejnen que ver con los friquis españoles actuales. Los hay antisistema, pero la peña es más bien de "fans" obsesionados con "La Guerra de las Galaxias", los ordenadores y un universo tan variopinto como el que va del Fary a la Abeja Maya. A ese tipo de friqui naïf le encanta sentir que dominan la Fuerza y combate, con imaginarios enemigos con su espada de doble láser. Sus dos iconos fundamentales son Lord Darth Vader, con su máscara y capa negras, y el coleccionista obeso de la tienda de tebeos de "Los Simpson". Seres solitarios y marginales que se sienten tentados por el lado oscuro de la Fuerza y de forma autoparódica se identifican con los héroes más caspas de la Galaxia consumista: el Chapulín Clolorao, SonGoku, Espinete, Jackie Chan, Orzowei, el Corbacho y la Pandilla Basura. A los que habría que añadir a Pepiño Blanco, alucinante Miniyó de SúperZP.

En cuanto a los estereotipos tecnológicos del friki hay que buscarlos en EEUU, de donde proceden los "nerds" y los "geeks", según los caligica Douglas Coupland en "Microsiervos". Los "nerds" son expertos programadores informáticos, simples como un huevo Kinder y de personalidad bastante asocial, y los "geeks", su complemento perverso, enrollados creativos de sofware, sin otro proyecto vital que vivir para trabajar y marear la perdiz con una vida sexual difusa. Ambos son del tipo de friquis que comen porquerías congeladas, odian el deporte y su sexualidad oscila entre los tecnosexuales, fascinados por los artilugios informáticos, y los übersexulaes metrosexuales que cifran su encanto masculino con las mujeres en la inteligencia, el éxito profesional y el poder adquisitivo. Vista la deriva semántica de este vocablo - chicle, cualquier persona absurda como Belén Esteban cabría motejarla de friqui. ¿Y si la madre de Andreíta fuera el lado megaoscuro de la princesa Leia?.¡Aaaahhhhhhhhh!.

LA RAZÓN, 1 de agosto de 2007

Blanca Sánchez


La artista y galerista Blanca Sánchez, una de las impulsoras de la conocida “Movida madrileña” y comisaria del homenaje que la Comunidad de Madrid organizó con motivo del 25 aniversario de la misma, ha fallecido a los 59 años, tras padecer una grave enfermedad. Nacida el 21 de octubre de 1948 en Madrid, Blanca Sánchez fue quien acogió en su casa a Pedro Almodóvar cuando este decidió trasladarse a la capital. Por su casa pasaban habitualmente los Costus, Miguel Ordóñez, Alaska, Fabio McNamara, Carlos Berlanga y Bernardo Bonezzi, y allí, en su mesa camilla, entre charla y charla, creaban, y de sus creaciones nació la conocida “Movida”. Muchos la consideraban también la responsable del “estilo Almodóvar”, aunque ella siempre ha desmentido ambas cosas, pero lo cierto es que parte del vestuario de la película “Pepi, Lucy y Boom” era obra suya.
Vivió entre los 15 y 23 años en Parías, Colonia y Londres. De regreso, le esperaba el Madrid de finales de los 70 y principios de los 80, y desde entonces su vida quedó vinculada al mundo del arte, encargándose de organizar exposiciones en establecimientos como las galerías Bandrés, Fernando Vijande, Maier Hahn o Max Heztler.
Entre las colaboraciones y participaciones que realizó en el cine en aquellos primeros años, destacan las llevadas a cabo con Almodóvar en “Historia de amor que termina en boda” (1974), “Pepi, Luci y Boom” (1980), “Laberinto de pasiones” (1982), “Qué he hecho yo para merecer esto) (1981) y “Amantes de lo prohibido” (1986). También trabajó en todos los cortos que Iván Zulueta realizó de 1973 a 1976; y en los de Jesús Ferrero en 1984, durante su primera estancia en Madrid. En 1985 fue asesora y ayudante de dirección del mítico programa cultural de Televisión Española “La Edad de Oro”, que presentaba Paloma Chamorro.
En 1987 fue comisaria de la exposición sobre Andy Warhol en España, realizada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Asimismo ejerció como representante personal de Carlos Berlanga, realizando la gira por España con Alaska y Dinarama, en este año, y la gira por México y California, en 1988, año en que también trabajó con Alberto García – Álix.
Desde 1992 y hasta 2003, fue coordinadora de Artes Plásticas, Arquitectura y Diseño en todas las exposiciones realizadas en el Círculo de Bellas Artes.

ABC VIERNES 31_8_2007



“La dama de la Movida”
Jorge Berlanga

Creo que la primera vez que vía a Blanca Sánchez me la presentó Andy Warhol en una fiesta de Fernando Vijande, cuando el artista dejó su factoría de Nueva York y se acercó por aquí para decidir de paso que Madrid era la ciudad más divertida del mundo. Exponía unos cuadros que, de algún modo, eran el retrato y el apoyo acrílico de la nueva España. Entre canapés y copas, a la vera del señor millonetis al que le gustaba gastar duros para que el mundo cambiara un rato y fuera un poco gracioso, imaginativo y de otra manera.
Warhol se dejaba fotografiar con el divino perfil de Cristina Huarte, con el susurro en blanco y negro de mi hermano Carlos, con Almodóvar y McNamara haciendo ruido en la cocina, con la enmarañada pelambre de Paloma Chamorro como perfecta niña alborotadora del panorama cultural, en donde señores con educación, mujeres leídas y rebeldes y una pandilla de adolescentes con inquietudes decidieron sin querer hacer de este país un ejemplo de modernidad.
Cuando se habla de los padres o madres de la Movida madrileña, a mi me da la impresión de entrar en unos horrorosos territorios de memoria geriátrica. Yo a lo que vengo en unos párrafos es a hablar de Blanca Sánchez que, siendo un poco mayor que la mayoría, no dejaba de ser la más joven. Vestida, maquillada, teñida con colores siempre dignos de sorprender. Amada en su aparente soledad de un formidable cariño de fortaleza en todos los ángulos sensibles para acoger, mimar y promocionar a todo pájaro perdido que cayera en su iluminada proximidad. Siendo tan conocida, era un pequeño mito desconocido. Una especie de mujer de culto, para bien o para mal, que se encarnaba en catalizador y símbolo de artes y energías propias y ajenas.
¿Qué es hablar del arte, para alguien que tanto lo ha querido y lo ha vivido hasta la muerte?. A Blanca de pronto la veo como un raro centro de alegre gravedad sobre el que giran pintores de principio y fin de siglo. Los Gordillo, Campano, Sicilia, Pérez Villalta, Molero, Martín Begué, Javier de Juan, Ceesepe, El Hortelano, Ouka Leele y tantos que me canso de contar.
Estuve con ella codo a codo hace unos meses, trabajando en la remembranza que hizo la Comunidad de Madrid de la mano de Esperanza Aguirre y el apoyo de Álvaro Villarín sobre los viejos y todavía estimulantes tiempos de la ciudad entregada a la libertad y al fuego creativo. Tal vez ya Blanca estaba enferma, sin decirlo y sin que lo notáramos en la revivida hoguera de vanidades y delirios. Pero se estaba muriendo tratando de disfrutar un poco más de la vida y, de paso, como siempre, tratando de ayudar a los demás. Con todo lo que siempre le gustó, que era rodearse de toda la convulsión y reposo que puede ofrecerle el mundo de la creación en una sociedad destructiva. Con ese sentido de la elegancia que lleva a fallecer discretamente sin desbaratar poco más que el mínimo aparato sentimental de familia y amigos. Donde a veces no sabemos qué pintamos, pero, al menos, podemos seguir apreciando el secreto sabor de las pinturas. Con música incluida.


LA RAZÓN Viernes 31 de agosto de 2007

sábado, 1 de septiembre de 2007

El Templo de la Movida

Durante la movida el Rock-Ola fue para muchos “la gran universidad”, cada noche se congregaban personajes de todo tipo, famosos y anónimos y daban lugar a situaciones de toda índole. Desde Pedro Almodóvar en bata, zapatillas y con medias de rejilla cantando “Quiero ser mamá, quiero tener un bebé” hasta el grupo musical “Decibelios” sorprendiendo al público cuando, en un concierto en directo, sacan unos pollitos a los que decapitan manchando a las primeras filas de sangre.Fue el primer after hours de Madrid, abriendo de 7 de la tarde a 7 de la mañana y ofrecía música en directo. El problema de las drogas junto a las peleas terminan por cerrarlo, a pesar de que los dueños trataban de evitar que entrasen al local. Johnny, dueño del local Nueva Visión, abierto en 1980, cuenta cómo al entrar en Le Marquee requisaban las sustancias y las tiraban por una trampilla que daba a los sumideros madrileños.“Las ratas, enormes, se volvían locas con el chocolate, y con una papelina de caballo ya no veas”“El problema del Rock-Ola va a ser sobre todo el porro y las píldoras. En "Le Marquee", con su evolución más "underground" después de la apertura del Rock-Ola, van a ser las drogas dichas más duras. Cuando decido su cierre y su redecoración, caerán de las paredes jeringuillas que los yonquis habían escondido detrás de las telas. El problema de las drogas va a marcar la historia de las dos salas! Si hay algo que no cambia en sus evoluciones respectivas, es eso. Hasta nos acusarán de tráfico” (Joseph George Gonzalez, antiguo dueño de Rockola en http://www.rockola-marquee.com/
Rockers,punkies, heavy metals, macarras...el público de Rockola era tan heterogéneo como la ciudad en donde se encontraba, allí ocurría todo.El cierre final sucede casualmente unido a una tragedia, la muerte de un joven rocker a manos de una banda de mods que acudían una noche a Rockola a presenciar un concierto. El asesinato sucedió en la calle, Rockola no era responsable de que unas bandas odiasen a otras.




DESORDENADA HABITACIÓN, viernes 16 de febreo de 2007

El Rockola, templo de la “movida”


JOSE MARIA PLAZA
La foto que abre el reportaje es muy llamativa, y para los más jóvenes, sorprendente: se contempla a dos tipos con un aire entre travesti y macarra con un micrófono en la mano. El más impresentable -medias de rejilla y escote con pelo en pecho- es nada más y nada menos que Pedro Almodóvar. Hace 20 años, el hoy famoso director de cine ofreció una provocativa actuación musical en el Rockola.
Estaba naciendo la movida madrileña, y Almodóvar fue uno de sus más originales impulsores. Y en aquella época cantaba con Fabio Macnamara Voy a ser mamá, dibujaba un cómic muy underground en una revista llamada La Luna, hacía un desfile de moda o mostraba a sus amigos los cortos que estaba rodando.
Pero el tema del reportaje, que publica Rolling Stone este mes, no es Almodóvar sino Rockola, un local de música, una discoteca que ha pasado a la historia por ser el templo de la movida. Se abrió en 1981 y se cerró cuatro años después. Su lugar lo ocupa hoy un supermercado.
A principios de los 80 existían muchos grupos de música, de gente muy joven, que no grababa o vendía pocos discos, pero que reunía a multitud de fans cuando actuaba. Así surgió la idea de abrir esta sala de música en vivo, que se inició, precisamente, con la actuación de un grupo punki (era la época) británico. Después, Rubi y los Casinos, Mamá -un grupo de quinceañeros que lanzó su éxito Chicas de colegio- y Los Secretos, que dos décadas después vuelven a estar de actualidad: “Déjame...”.
Rockola era un local feo, pero en él siempre había gente famosa. Algunos de los que pasaron por allí son Loquillo, Ana Torroja, Alaska y todos sus pegamoides.., artistas, modistas, modelos.., ah, y Radio Futura, que tuvo un día negro: sólo fueron 32 personas a su actuación.


AULA DE EL MUNDO, 3 de mayo de 2001

Fallece Blanca Sánchez, una de las figuras clave de la Movida madrileña

AGENCIAS
MADRID.- Familiares y amigos del mundo de arte han despedido a la artista y galerista Blanca Sánchez, una de las figuras claves de La Movida madrileña. Sánchez falleció el jueves en la Clínica San Camilo de Madrid a las 7.30 horas, tras una larga enfermedad. Sus restos mortales serán incinerados en el crematorio de La Almudena y el entierro de sus cenizas tendrá lugar el sábado, según han informado fuentes cercanas a la fallecida.
Entre los amigos que se acercaron hasta el Tanatorio de la M-30 de Madrid para despedir a Sánchez, sobre todo pintores y amigos del mundo del arte, se encontraba Olvido Gara, que acudió en compañía de su marido Mario Vaquerizo. Alaska ha señalado que Blanca Sánchez, aparte de una profesional de los 80, también lo era actualmente.
"Tiene una carrera que no está limitada a determinados artistas", dijo Alaska, recordando que conoció a "Blanquita" cuando Pedro Almodóvar rodaba 'Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón'. Algunas escenas del filme del director manchego se grabaron en el piso madrileño en el que vivían Almodóvar y Sánchez. "La conozco de toda la vida. Era muy amiga de Almodóvar", matizó.
Alaska prosiguió diciendo que fue "una persona muy querida" ya que "ayudó a muchos artistas". "Tenía una visión muy buena para el arte. Era una verdadera profesional de descubrir talentos nuevos, de mover bien la obra de artistas y hay mucha gente que la quiere", señaló.

Comisaria del homenaje que la Comunidad rindió a La Movida

La cantante destacó que se alegró cuando se editó este año el catálogo de la exposición de 'La Movida'. "Ella fue comisaria de estos actos. En este catálogo queda constancia de unas obras que no son sólo musicales y que son de un periodo, de un momento determinado de la historia de un país. Además, es el libro de Blanca: de todo su trabajo, de todo lo que compiló y de todos los artistas con los que trabajó", dijo, recordando que, por ejemplo Sánchez fue la encargada de organizar todo cuando Andy Warhol visitó Madrid.
De hecho, Blanca Sánchez dejó plasmados en este catálogo los "recuerdos, sensaciones y vivencias" que tenía de La Movida. "Todo parecía desparramarse. Fue un periodo de creatividad extraordinaria, que surgió de forma espontánea en Madrid a finales de los setenta y comienzos de los ochenta. Aunque, fechar la Movida es casi imposible", explicaba entonces la galerista, cuando desgranaba cómo fueron aquellos años como si se tratara de "las batallitas del Abuelo Cebolleta".
"Para mí La Movida empezó en la calle Antiñón, en casa de Herminio Molero, cuando fui con Pedro Almodóvar a una fiesta, donde conocí a Guillermo Pérez Villalta o Fernando Huici, entre otros", afirmaba Sánchez en la introducción del catálogo de la exposición de la que fue comisaria.
El término 'Movida', explicaba entonces, surgió algo más tarde. "Uno decía 'voy a hacerme una movida' para ir a comprar droga", argumentaba, señalando que las características más claras de La Movida fueron, ante todo, "su espontaneidad, un deseo de expresión artística 'malgré tout', un desparpajo y libertad hasta entonces inexistentes e imposibles".
Sánchez recordaba que fue una generación capaz de unir a Andy Warhol con Ramón Gómez de la Serna, "con una frivolidad irrespetuosa hacia todos y hacia todo".
También tuvo unas palabras de recuerdo para Sánchez, Bárbara Allende, quien también trabajó con ella en la exposición de 'La Movida'. Ouka Leele destacó "la ilusión" con la que trabajaba organizando la muestra y, "el empeño" que ponía al seleccionar las obras. De hecho "eligió uno de mis trabajos más íntimos".
"Sabía que estaba enferma, pero luchaba por vivir", señaló la fotógrafa, recordando la última visita que le hizo en su domicilio. "Ha sido una sorpresa", indicó la Premio Nacional de Fotografía, quien no se esperaba esta noticia, ya que la propia Sánchez, dijo, "creía que se iba a curar".
EL MUNDO, Sábado 1 de septiembre de 2007