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martes, 9 de octubre de 2007

Retrato libre de una generación

RAFAEL FRAGUAS. Madrid
Conocer el espíritu de la época en que los jóvenes madrileños, por primera vez en su historia, troquelaron las costumbres, las ideas, la moda y el arte en la ciudad resulta una aventura grata en la Biblioteca Nacional. En su sala de exposiciones temporales se expone hasta el 18 de noviembre La Luna de Madrid y otras revistas de vanguardia de los años 80.
Los visitantes pueden contemplar en ella el fluir de unos años singularmente intensos en la creatividad generadora de cultura/contracultura a través de portadas, recortables, dibujos, fotografías y testimonios de aquellas publicaciones, expresión de lo que sería conocido como la posmodernidad en clave madrileña. Por cultura se convenía en entender -mucho ha llovido en estas décadas- una forma suprema de sentir, conocer y comunicar sazonada por el disfrute individualizado de las libertades de reunión, expresión y creencias recién arrancadas a la tiranía tras un valiente proceso de oposición antifranquista en las calles. Primero fue conquistar la libertad de todos; luego, la de cada uno.Los veinteañeros de los ochenta, ya con estudios e idiomas, aprovecharon bien la primera ocasión de salir al extranjero y de retornar a Madrid sin que la policía política de ningún autócrata les desvalijase en la aduana de todo tipo de foto, libro o cómic sospechoso. Fruto de aquellas salidas a Londres, Amsterdam o Nueva York fue la comparación de lo que había en Madrid entonces y lo que en Europa o Estados Unidos a la sazón se vivía, el goce de la libertad. Y surgió la pregunta: ¿Por qué nosotros no?
Borja Casani, de 55 años, primer director de La Luna de Madrid y que hoy vive en Formentera, era un devoto de The Kinks, grupo británico cargado de empuje. Con un cogollo de amigos vertebrado como un grupo de rock, deseosos todos de transgredir cuanto pudieran -"España no me gustaba nada", escribe ahora- Casani decidió crear la revista, cuyo diseño ideó libérrimamente el pintor José Luis Tirado. De La Luna -que llegó a tener espacio en Arco en 1984 y 1985- salieron a la calle 50 números y sus contenidos satisficieron el despertar de la pluralidad madrileña al dar cabida a todo el espectro literario, artístico e ideológico de la ciudad, salvo el de los intolerantes. Frente a otras revistas añadió a su sumario temático el sexo, la fotografía, la publicidad, amén de la moda, el diseño, la arquitectura -con excelentes recortables de Vicente Patón- hasta adquirir un troquel contracultural que adoptaría luego el nombre de Movida.
No obstante, la invención de este término, ya en 1974, la atribuyen algunos a Xaime Noguerol, orensano y periodista, autor del librito Extraños en el escaparate, editado por La Banda de Moebius, que se muestra en una vitrina de la exposición. Noguerol gustaba de lanzar a manos llenas monedas al suelo entre sus compañeros de la Escuela Oficial de Periodismo, para felicitar luego efusivamente a quienes no se habían agachado a cogerlas. "La movida deriva de movie, cine en inglés" decía, por sus componentes dinámicos, tan en consonancia con el tipo de vida que gentes de aquella generación, como el propio Noguerol, asumían: individualismo, iniciativa, riesgo, crítica, transgresión... Tal secuencia era el ideal de existencia añorado y practicado por autores y lectores no solo en La Luna -homónima de una revista literaria chilena en 1940- sino de muchos fanzines y publicaciones coetáneas, literarias o de cómic, repartidas por todo el país y de la entidad de El Víbora; Makoki; Madrid me mata; Tintimán; Madriz; Lavativa o las más serias El paseante y Cuadernos del Norte, que surgieron antes o entonces al calor del empuje que dió lumbre a aquel esfuerzo. José Tono Martínez, comisario de la exposición de la Biblioteca Nacional y segundo director de La Luna ha comentado con un poso de ironía: "Cuando íbamos por los pueblos a anunciar la posmodernidad nos dábamos cuenta de que, en ocasiones, eran lugares a los que no había llegado siquiera la modernidad".
Aquel desafío germinó en una explosión de libertad cuyo despliegue, por lealtad a su propio impulso, condujo a su consunción. De todo da cuenta esta muestra, de evocadora visita.
La Luna de Madrid y otras revistas de vanguardia. Biblioteca Nacional. Paseo de Recoletos, 20. De martes a sábados, 10.00 a 21.00. Domingos y festivos, 10.00 a 14.00. Entrada gratuita.

EL PAÍS, miércoles 10 de octubre de 2007

Fotografía RICARDO GUTIÉRREZ (elpís.com)

jueves, 27 de septiembre de 2007

La Movida 'se cuela' en la Biblioteca Nacional

EFE
MADRID.- 'La Luna de Madrid' y otras revistas de vanguardia de los 80 pueden conocerse ya en la Biblioteca Nacional, con motivo de la exposición organizada por el 25 aniversario de la Movida Madrileña.
"Es la última revista de la modernidad", afirmó José Tono Martínez, uno de los fundadores de la revista 'La Luna' y comisario de la exposición, quien ha recordado una redacción en la que colaboraban desde Almodóvar, Fernando Savater y Javier Sádaba hasta fotógrafos como Ouka Lele y Alberto García Alix.
"Queremos que la gente de menos de 40 años vea lo que hicimos en los 80 los jóvenes que creíamos que íbamos a cambiar el mundo tras la España gris del franquismo", y la revista fue "un símbolo del cambio", ha subrayado Martínez.
Carlos Berlanga, que fue redactor jefe de la revista, recordó que "nunca sabíamos cómo habíamos cerrado un número, pero lo conseguíamos" y con ello "reflejábamos lo que estaba ocurriendo en Madrid en los ochenta".
Con un precio de 175 pesetas y el logotipo de una luna -"muy parecido al elegido por el Ayuntamiento para La Noche en Blanco", según Tono- la revista, mensual, salió en 1984 y, tras pasar por tres sedes diferentes, se cerró "por quiebra total" cuatro años después.
'La Luna' la hicieron "un grupo de amigos del colegio", periodistas convertidos en artistas, que provocaron un gran debate en la ciudad porque "proclamamos que habíamos llegado a la posmodernidad cuando no habíamos conocido la modernidad", comentó Borja Casani, el primer director de la revista.
Con una "censura cero", según recuerdan con satisfacción los protagonistas de 'La Luna', la revista hablaba de literatura, cine, música, arquitectura, historietas, grafismo, ilustraciones y un sinfín de secciones con la firma de jóvenes de entonces que hoy son nombres importantes.
A 'La Luna' se le deben provocadoras presentaciones en Arco, -"reproducimos los puestos de un mercado de abastos para transmitir la idea del mercado del arte"-, o las fiestas que organizaron en el Hotel Palace, "donde entraban punkies y travestis", recuerda José Tono Martínez.
Portadas dedicadas a deportistas como Fernando Martín o Hugo Sánchez, a grupos de música como Olé Olé, y a políticos como Javier Solana, la revista 'La Luna de Madrid' hoy no se podría volver a hacer "porque detrás de los medios hay intereses empresariales o políticos", han señalado Tono y Berlanga.
Sin embargo, no pierden "la esperanza de que los jóvenes de hoy hagan algo parecido", aunque no reconocen mucho el Madrid de hoy porque se pierden "en los túneles".
Hasta el 18 de noviembre, la Biblioteca Nacional expone unas 180 obras que recuerdan también las portadas y "fanzines" de otras revistas de la Movida Madrileña como 'Víbora', 'Comix', 'Dezine', 'El Europeo', 'Masoki' o 'Madrid me mata'.

EL MUNDO, 20 de septiembre de 2007

lunes, 17 de septiembre de 2007

«Si viviste los años 80 y te acuerdas es que no los viviste»

TULIO DEMICHELI
MADRID. Entre 1985 y 1988 se publicó La Luna de Madrid que fue dirigida por Borja Casani (1983-85), José Tono Martínez (1985-87) y Javier Timermans (1988). «Ya tengo un recuerdo lejano -afirma Casani a ABC-, pero con cariño, porque fue mi primera experiencia editorial. Cuando tiramos el primer número en la imprenta, nunca habíamos visto una rotativa. Cuando aparecieron los pliegos, me pareció un milagro ver nuestro sueño impreso; fue como un parto, como la primera vez que te enseñan un hijo recién nacido. En fin, si alguna pretensión teníamos era la de informarnos a nosotros mismos, porque éramos bastante iletrados. Veníamos de una época en la que no se podía acceder a muchas cosas».
José Tono -que ha comisariado la exposición de la Biblioteca Nacional- explica a ABC que «consta de unas 130 piezas: números sueltos, originales de portadas, dibujos, fotografías, carteles y otros objetos. En el catálogo, realizado por Emilio Gil-Tau y Toño Rodríguez, colabora casi todo el equipo directivo: Borja Casani, Javier Timermans, Juan Carlos de Laiglesia, Javier Olivares, Pedro Mansilla, Arturo Bueno, José Ramón Martínez Acha y Vicente Patón. Creo que esta exposición es como la entrada de La Luna de Madrid en la Academia. Y lo hace como lo que fue, una revista de vanguardia».
Para Tono, «el objetivo de la muestra es acercar a la gente de hoy día, una generación después, que la nuestra fue muy creativa. Contribuimos a cambiar la imagen de Madrid y desdramatizamos la salida de una época. Incorporamos nuevos lenguajes (era un mix entre el Interview de Warhol y el Village Boy) mirando más al mundo anglosajón que a la cultura francesa que habían preferido nuestros hermanos mayores de la generación del 68. Éramos su recambio y apuramos una época muy divertida. La revista hoy nos muestra que si viviste los años 80 y te acuerdas, es que no los viviste».
ABC,Domingo 16 de septiembre de 2007